sábado, 28 de abril de 2012

SELVAS
Las selvas crecen en zonas tropicales donde hace mucho calor todo el año. En algunas llueve mucho y las plantas crecen todo el tiempo, mientras que en otras hay épocas secas y las plantas pierden sus hojas.

Hay una gran variedad de plantas y animales, desde las pequeñas hormigas y hongos, hasta los grandes depredadores como el jaguar y el águila arpía.
Algunas plantas y animales que viven en las selvas son:
·         Tapir
·         Cocodrilo de pantano
·         Guacamaya roja
·         Guacamaya verde
·         Águila arpía
·         Mono aullador
·         Mono araña
·         Boa mazacuata
·         Jaguar
·         Escarabajo rinoceronte
·         Pecarí de labios blancos
·         Rana arbórea
·         Hormiguitas arrieras
·         Lacandonias
·         Platanillo
·         Orquídeas
·         Bromelia


DEFINICIÓN DE ECOSISTEMA


Un ecosistema es un lugar en donde conviven plantas y animales con su ambiente, nosotros los humanos somos parte de él.
En México hay una gran variedad de ecosistemas como el mar, los arrecifes, las costas, los bosques, las selvas, los matorrales, los pastizales, las lagunas, ríos y arroyos. En cada uno encontraras diferentes tipos de animales y plantas, pero en todos existen relaciones similares.

UNA FORMA DE MILES PARA CUIDAR EL MEDIO AMBIENTE

Una forma de cuidar nuestro medio ambiente en el que vivimos nosotros los humanos, junto con las especies que habitan en México, sean plantas o animales, es la de dejar de depender de los automóviles, ya que esos transportes dañan mucho al medio ambiente, por el humo que dejan salir de los motores.
En vez de usar eso, deberíamos usar bicicletas o simplemente caminar, con eso ayudamos a cuidar el medio ambiente y también a nuestro cuerpo haciendo ejercicio.
Así lo demuestran en Vauban, un suburbio de Alemania, en donde montar en bicicleta y caminar son los principales medios de transporte.

Los residentes de de Vauban son pioneros en haber tomado la decisión de prescindir del automóvil. El estacionamiento en las calles y los garajes en las casas están prohibidos en este distrito ubicado en las afueras de Freiburg, cercano a las fronteras francesas y suizas. Las calles de Vauban están completamente libres de autos (“car-free”).Sólo pasa un tranvía por la calle principal céntrica. Adquirir autos está permitido pero hay sólo dos lugares para aparcar: son grandes garajes situados en las afueras donde se termina la zona de desarrollo y el propietario del auto compra un espacio por $40.000 junto con la casa.

El 70% de las familias no poseen automóviles y un 57% de gente ha vendido sus autos para mudarse allí. La mayoría suelen decir: “Cuando tenía un coche vivía mucho más tenso. Soy mucho más feliz ahora así”, mientras recorren las calles verdes y arboladas en las que el silbido de las bicicletas y las voces de los niños silencian cualquier ruido lejano de motor. Los automóviles son el eje de los suburbios donde varias familias de clase media construyen sus casas. Según los investigadores, este es un gran obstáculo para lograr reducir el gas que emiten los caños de escape y el calentamiento global.

Durante las últimas dos décadas se han venido haciendo esfuerzos, en las ciudades, para disponer de mejores espacios para realizar caminatas. Los planificadores están llevando este concepto a los suburbios. La idea es concentrase, especialmente, en los beneficios medio ambientales. Vauban, con unos 5.500 residentes serviría como prueba, a través del experimento más avanzado, de que vivir sin auto en el suburbio es posible e, inclusive, mucho más saludable. Convencer a la gente de que deje su auto suele ser, con frecuencia, una ardua tarea. Sin embargo, en Estados Unidos, proyectos “libre de auto” (car free), en suburbios del estilo de Vauban, han tenido mucho éxito. En Europa, gobiernos de algunos países están analizando este tema a nivel nacional. En el año 2000, Gran Bretaña inició un intento de reformar la planificación con el fin de desalentar el uso de los automóviles aduciendo que un nuevo desarrollo es posible mediante el tránsito público.
Por naturaleza, las personas que adquieren viviendas en Vauban adoran los espacios verdes. De hecho, más de la mitad de ellos votan al Partido Verde alemán. La mayoría de los habitantes de Vauban sostienen que es la buena calidad de vida que llevan lo que los hace permanecer aún allí. Muchos de ellos están satisfechos de haberse deshecho de sus automóviles y contentos de no tener que preocuparse demasiado por la seguridad de sus hijos en las calles.

BIZNAGA MEXICANA



“Biznaga” (Equinocactus platyacanthus), la biznaga es una especie endémica de México, es decir, que sólo habita en nuestro país y en ningún otro lugar del mundo. Se distribuye en el centro y norte del país. Su principal uso es la elaboración del dulce cristalizado denominado “acitrón”, sin embargo, también es utilizada como forraje y como planta ornamental.
Las biznagas han sido un importante recurso vegetal desde tiempos prehispánicos. Se han encontrado sus restos en excavaciones que datan de 6,500 años A.C. en cuevas de Tehuacán, Puebla. Los aztecas nombraban a esta planta “teocomitl” o “huitznáhuac”: La palabra “comitl” significa olla y “teo” significa divino. El “teocomitl” fue utilizado como altar para sacrificios humanos. La palabra “huitznáhuac” usada para describir a esta planta proviene de “huitzi” espina y “náhuac”, es decir, “rodeada de espinas”. En el S. XVI la palabra huitznáhuac fue escrita por los españoles como vitzinahuac, de la que viene el nombre castellano visnaga o biznaga.

Desde la colonia y hasta la fecha el acitrón es preparado en forma artesanal de la pulpa o tallo de la biznaga. Este dulce es comercializado en ferias y mercados de todo México. Además es ingrediente de importantes platillos mexicanos reconocidos internacionalmente. Se utiliza en la preparación del tamal de dulce, la rosca de reyes y los chiles en nogada. Dado que la extracción de la pulpa para la preparación del acitrón mata a la planta, las poblaciones de biznaga han disminuido considerablemente. La especie está considerada en peligro. En la Norma Oficial Mexicana aparece como una especie con protección especial ya que aunque presenta una amplia distribución en el centro y norte de México, sus poblaciones son bajas debido al impacto de las actividades humanas.
La mayoría de las biznagas se encuentran en las zonas áridas y semiáridas que ocupan más de la mitad del territorio mexicano (casi 100 millones de hectáreas). Las zonas áridas norteñas están representadas por los desiertos de Chihuahua (Chihuahua, Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí y porciones de Durango, Nuevo León e Hidalgo) y de Sonora (Baja California, Baja California Sur, Sonora y una parte de Sinaloa). Por su parte, en el centro del país hay una importante región árida que abarca los estados de Querétaro, Oaxaca y, particularmente, Puebla, en la zona conocida como Tehuacán-Cuicatlán.

Al contrario de la imagen carente de vida que se tiene de ellas, las zonas áridas y semiáridas son lugares ricos en especies, a pesar de la escasez de agua y de las temperaturas extremosas. En estos ecosistemas las plantas crecen muy espaciadas y desarrollan eficientes maneras de sobrevivir. La mayoría de sus características morfológicas y fisiológicas están relacionadas con el uso eficaz del agua. Algunas escapan a la sequía germinando y creciendo rápidamente sólo cuando llega a llover. Así, antes de morir dejan semillas que germinarán sólo cuando las lluvias regresen. Las que permanecen todo el tiempo soportan el clima ahorrando agua con sus hojas pequeñas o transformadas en espinas, troncos y ramas suculentas, es decir, capaces de almacenar grandes cantidades de agua resguardada por gruesas cutículas para evitar la evaporación, y con extensos sistemas de raíces poco profundas y raíces primarias muy profundas para alcanzar las aguas subterráneas.


Las biznagas son plantas muy bien adaptadas a la vida de estas inhóspitas regiones. Su forma esférica puede reducir al mínimo la pérdida de agua por evaporación y conservarla en sus tejidos por la disminución de la superficie transpiratoria. Asimismo, como el resto de los cactus, las biznagas tienen flores grandes, aromáticas y de vistosos colores que atraen a mariposas, colibríes, murciélagos, abejas y abejorros que contribuyen a su polinización. Sus frutos, tanto jugosos como secos, son alimento de reptiles, aves y pequeños mamíferos que ayudan a la dispersión de las semillas. Crecen muy lentamente y requieren de plantas “nodrizas” que les proporcionen sombra y humedad, especialmente durante la germinación y sus primeras etapas de crecimiento.
Aunque para mucha gente las biznagas son todos aquellos cactus más o menos esféricos, para los especialistas las biznagas son sólo los cactus esféricos de los géneros Echinocactus, Ferocactus y una especie del género Melocactus. En México, la mayoría de las biznagas habita en los desiertos de Sonora y Chihuahua y en algunas zonas de Hidalgo, Querétaro, Puebla y Oaxaca. Parece ser que la palabra “biznaga” (acuñada en 1495) proviene del árabe bistinaga, derivada del latín pastinaca, que significa “zanahoria”.

CAUSAS DE PELIGRO





Cuando los españoles llegaron a México, la rareza y hermosura de los cactus los sorprendieron a tal grado que comenzaron a colectarlos y a enviarlos a Europa, iniciando así un comercio que a lo largo de los años los ha llevado a ser uno de los grupos de plantas más amenazados en nuestro país. Pero no fue sino hasta el siglo XIX cuando esta actividad se convirtió en una seria amenaza para las cactáceas, y el saqueo de plantas y semillas de sus hábitats naturales ha sido constante y desmedido desde entonces. Los coleccionistas ofrecen grandes sumas de dinero por ellas, creando una enorme red de tráfico ilegal que colocan a muchas especies en riesgo de desaparecer o amenazadas.

Los esfuerzos por rescatar y proteger a los cactus son complicados debido a que se conoce muy poco de su biología, aunado al hecho de que la mayoría presenta un lento crecimiento y tiene ciclos de vida muy largos. Por otro lado, los desmontes para usos agrícolas o ganaderos, la extracción de minerales y los desarrollos urbanos han perturbado los hábitat naturales de las cactáceas en general. En estas circunstancias, diversas instituciones gubernamentales y no gubernamentales, junto con varias universidades, desarrollan estrategias de conservación encaminadas a la protección y preservación de las cactáceas, tales como las áreas naturales protegidas, la propagación y cultivo de cactus en viveros y el establecimiento de una legislación que propicie su uso sustentable, adhiriéndose a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Sin embargo, es claro que resulta indispensable hacer una amplia difusión sobre esta problemática para involucrar al público en general en su conservación, pues el futuro de muchas especies depende de nuestra capacidad para revertir el proceso de saqueo y que el gusto por el colecciona miento de cactus deje de ser una actividad destructiva para convertirse en el mecanismo que los proteja.

viernes, 27 de abril de 2012




CONSERVEMOS LA PLANTA DE LOS DIOSES:        

     EL AGAVE!!!


Agave lechuguilla.jpg


Al género Agave (del griego Agavos, "noble" o "admirable") pertenecen plantas suculentas pertenecientes a una extensa familia botánica del mismo nombre: Agavaceae, conocidas con varios nombres comunes: agave, pita, maguey, cabuya, fique, mezcal. Su centro de origen está en México.
Estas plantas forman una gran roseta de hojas gruesas y carnosas, generalmente terminadas en una afilada aguja en el ápice, arregladas en espiral alrededor de un tallo corto, en cuyos bordes hay espinas marginales y una terminal en el ápice. El robusto tallo leñoso suele ser muy corto, por lo que las hojas aparentan surgir de la raíz.
Los agaves requieren un clima semiseco con temperatura promedio de 22 ºC, generalmente a una altitud entre 1.500 y 2.000 msnm. Las condiciones del suelo: arcilloso, permeable y abundante en elementos derivados del basalto y con presencia de hierro, preferentemente volcánico. Es muy importante la exposición al sol, y no debe haber más de 100 días nublados al año y preferentemente sólo 65.

La reproducción se puede dar por semilla o bulbillo o más eficientemente mediante rizomas, es decir, trasplantando los hijuelos que brotan de la raíz de la planta. Al alcanzar una altura de 50 cm, y cuando el corazón tiene unos 15 cm, se desprenden de la planta madre. La edad óptima de un agave para reproducirse es entre los 3 y los 5 años, y puede dar anualmente entre uno y dos hijuelos. Una vez separados los hijuelos de la madre, se procede a la plantación precisamente antes de la época de lluvias; la nueva planta debe quedar asentada y enterrada en un 75 por ciento de su volumen. Sin embargo, hay que considerar que, al ser el hijuelo una copia idéntica de la planta madre (clon), el uso extensivo de este método puede poner en riesgo la importante diversidad genética de estas plantas, tal y como sucedió en el caso del tequila (un tipo de mezcal), ya que las plantaciones de Agave tequilana han perdido prácticamente toda su diversidad.
Su crecimiento es muy lento, la maduración demora de 8 a 10 años, florecen sólo una vez y emiten un largo tallo de casi 10 m de altura (ramificado o no) que nace del centro de la roseta, con numerosos grupos de flores tubulares. La planta muere tras desarrollar el fruto, pero por lo general produce retoños en su base.

Sus causas de Extincion son:

La produccion masiva de aguamiel y pulque (bebida muy nutritiva que, a diferencia del mezcal, tiene un porcentaje de alcohol muy bajo, debido a que se elabora por fermentación, a partir de Agave americana, conocida popularmente como maguey); mezcal (A. cupreata, A. potatorum, etc.), tequila (un tipo de mezcal, elaborado a partir del agave azul, Agave tequilana) vino, vinagre, miel y azúcar. La parte aprovechable para la elaboración del tequila es la piña o cabeza. Comúnmente se utilizan 7 kg de pulpa por 1 litro de tequila. Tambien el uso de las fibras de las hojas, usadas en hilaturas para tejidos, hamacas y empaques, sobre todo del henequén (Agave fourcroydes) y Agave sisalana.